Chihuahuita.- Todo el mundo en el Congreso pegó el grito cielo por el caso del asesor de Morena que secuestro, torturó y cometió tentativas de feminicidio y violación en contra de su expareja.
Hasta la fracción de Morena no tuvo de otra más que decir que no se les puede culpar por contratar psicópatas.
La víctima fue torturada por siete días, le fracturaron el dedo meñique y la nariz con pinzas, le lastimó las zonas genitales, le provocó heridas con un cúter de pies a cabeza, la quemó con agua caliente y no le permitió probar alimento, ni tomar agua, ni ir al baño.
Al asesor Javier Arturo R.B., lo trató de proteger la fracción de Morena, según la oposición pues trabajaba para el diputado Edgar Avitia, profesor juarense ligado al magisterio federal.
Cuando se subieron las diputadas del PAN a tribuna para pedir justicia por la víctima, los morenistas aprovecharon la recta para también condenar el hecho detestable y deslindarse del maligno asesor quien cobro, íntegra y jugosa su última quincena cortesía los impuestos de todos.
Todo mundo puso el grito el cielo, pues el brillante juez Agustín Saláis Ortiz, desechó los cargos de tentativas de feminicidio y violación. Y eso que les pagan para aplicar criterios legales.
Javier Arturo es el segundo asesor separado del Poder Legislativo, en menos de 15 días, por problemas legales; el primero fue Gabriel Ortega, por descontarse a la malagueña a un abogado de Ciudad Delicias.
Las fracciones de PAN y Morena mantienen una cerrada y lamentable disputa por ver quién tiene los peores asesores, joyitas de actual legislatura.