Chihuahua, Chih. – Un día familiar en KFC se convirtió en una aventura inesperada para Pedro y su familia, cuando su ansiado festín de pollo tomó un giro crudo, literalmente. Todo comenzó en la sucursal de la glorieta salida a Cuauhtémoc, donde el pedido de un paquete familiar prometía ser el deleite del día, pero terminó en una batalla contra la mera mera Coronela Sanders.
La saga arrancó cuando el pequeño de la familia, con toda la inocencia del mundo, dio el primer mordisco y… ¡sorpresa! En lugar de un bocado jugoso, se topó con un trozo de pollo que parecía haber sido pasado por agua más que por la freidora. Sangre en la boca y ojos como platos, el niño se convirtió en el protagonista involuntario de un drama culinario.
Pedro, como todo buen padre, se armó de valor y marchó hacia la caja para resolver el asunto, pero ahí lo esperaba «La Coronela Sanders» –o «Lady Pollo», como la bautizó en su mente–, quien, con la altivez de una comandante en plena batalla, insistía en que el pollo no estaba crudo. A pesar de tener la evidencia en la mano, «Lady Pollo» no cedió y rechazó cualquier posibilidad de reembolso.
Pero Pedro, armado con su celular, comenzó a grabar el enfrentamiento, lo que llevó a que «La Coronela» finalmente devolviera el dinero, no sin antes arrancar el ticket de sus manos y ofrecer una atención al cliente digna de un regaño militar. Para añadir sal a la herida (o en este caso, a la carne cruda), el reembolso llegó incompleto. Cuando Pedro volvió a reclamar, recibió las monedas como si fueran proyectiles lanzados con furia, y la respuesta de que el refresco no estaba incluido en el reembolso.
Frustrado, Pedro solicitó hablar con un superior, solo para ser informado que «Lady Pollo» era la máxima autoridad en el lugar. Con el pollo crudo y el maltrato en su haber, Pedro decidió que esto no quedaría así, y se dispuso a iniciar un procedimiento formal para que nadie más tenga que enfrentarse a una situación tan… poco cocida.
**Moraleja del día:** Si te encuentras con «La Coronela Sanders», asegúrate de que tu pollo esté bien cocido antes de dar el primer mordisco.