Quién sabe de dónde esté agarrado Corral o qué le sepa a quién, pero de que la cúpula morenista lo protege a capa y espada. Quedaron atrás los tiempos cuando le llamaba ruin, vulgar y mentiroso a López Obrador, líder de la secta política a la que ahora sirve, en la que ahora repta aunque mantenga la cabeza lo más altiva posible para hablar.
El llamado que hace Noroña al Fiscal Gertz Manero para que detenga a Eduardo Almeida, empresario agresor de Corral por viejas rencillas y traiciones que se dan en la relación político – empresarial, es otro foco rojo más advirtiendo que Morena utiliza y utilizará las instituciones de procuración e impartición de justicia, fiscalías y Poder Judicial, para su agenda de venganza.
No todos tienen un Ulises Lara para que lo rescate de la justicia de Chihuahua, no todos son Javier Corral ni se pueden dar el lujo de hablar pestes dolorosas de sus enemigos políticos, para luego unirse a esos «apestados» de antaño, en una posición de privilegio como una senaduría.
El ex gobernador perredista de Michoacán, Silvano Aureoles, por ejemplo, no tiene un Ulises Lara que lo salve, ni un Noroña que mande aprehender a sus agresores, o sea los agresores de Corral, disque para salvaguardar la integridad de los senadores. Pidió al fiscal de la República retirar las medidas cautelares de un proceso legal que enfrenta el empresario Eduardo Almeida, como si el nuevo delfín moreno, el Conde plenipotenciario de La Chaveña, Javier Corral, no tuviera una orden de aprehensión de la justicia chihuahuense. La diferencia es que uno tiene fuero, aunque el otro mucha lana.
Corral tiene muchos más favores al interior de Morena, que las y los militantes de a de veras, lo cual resulta bastante raro. El matrimonio Javier Corral – Morena es vergonzoso para los militantes sensatos y reales de la izquierda, una traición, pero existe una clara orden desde «arriba» para no tocar a Corral con el pétalo de una rosa, y empoderar a su deprimente estructura. Ahí está el caso de Riggs.
Veremos cuánto dura la luna de miel, pues, los del partido del purismo y el pueblo bueno y sabio debe comprender que el que traiciona una vez, traiciona mil veces. Tarde o temprano les llegará la factura de haber ingresado a un mercenario a sus filas.