A confiar en el podrido INE obradorista

«Con lo del INE y La Taddei, el vato mañoso que parece diablo chilango… los del Obrador pasan la línea del cinismo, esos ***yes, cinicotes, sin vergüenzas, dejándose cae». platicaban un cliente y un bolero, quien toma la palabra y dice mientras unta cera neutra: «trompudotes – ríen los dos – al rato sale el AMLO diciendo que fue Calderón, y todos le creen».

Más allá de las opiniones de políticos, empresarios, paleros, adversarios… la gente reconoce que el INE tiene un caso de corrupción que supera por mucho al cinismo  de las peores redes priistas y panistas, que también pone a pensar de la podredumbre y las trazas que en materia electoral ha permitido el órgano a favor de la casa guinda. «Qué podemos esperar para el año que entra? Dijo también un crítico en una mesa de café.

Sin embargo el obradorismo carga con saqueos icónicos. Un grupo de periodistas discutía si alguno de los casos Segalmex, Huachicol Fiscal, los negocios de Amílcar y Andy López (así con diminutivo gabacho) entre muchos otros como desvío de recursos de programas sociales, era peor que el INE Gate del Clan Taddei.

En 2023 Taddei fue electa por tómbola. Andrés Manuel, con tono de coyote que te quita multas en Recaudación de Rentas, dijo, palabras más, palabras menos, que metía las manos al fuego por la integridad de Guadalupe, quien desde 2024 triangula recursos con 7 empresas del cercanísimo empresario José Alfredo Hernández Casillas, y nomás para la elección judicial de 2025, esa donde eligieron a puro apuntado en acordeón, repartió 33 mil millones de pesos en contratos con 10 empresas de reciente creación, lo cual para nada despierta sospechas.

Por si fuera poco, investigaciones periodísticas identifican a por lo menos 57 personas que tienen participación en las empresas contratistas, ni más ni menos que en la nómina del INE, ocupando puestos clave como consejerías, direcciones, aviación institucional y hasta el chofer de Taddei es socio de una de las empresas mágicas.

Marranero épico, señores, que tenía sin el mínimo cuidado a la administración de Sheinbaum, hasta que no dieron los mismos medios a conocer esas joyas que por sí solas ejemplifican la honestidad valiente de las castas chairas.

Sin poder decir otra cosa, Sheinbaum salió a querer repartir la mugre, pidiendo investigación para el INE de Taddei, pero también para las direcciones anteriores, algo que debería de ser sin la necesidad de situaciones especiales. No tarda en decir que el culpable, de alguna manera u otra y por decreto, es Calderón.

La opinión de la gente ahora, es que antes de perdido el INE contaba con el beneficio de la duda, pero ahora ya es claro que la estructura está podrida. Blanca Cruz, el relevo de Taddei, quien confía en que la impunidad morenista le permitan librar la cárcel, también está embarrada en el lodo, pues avaló un contrato por 130 millones de pesos con Comercializadora JVLY, siendo presidenta del Instituto Estatal Electoral de Puebla.

Los obradoristas demuestran ser la mafia más rapaz y cínica en la historia del país, sin contar su torpeza para operar los gobiernos. Las elecciones de 2027 estarán cargadas por justificable desconfianza y desprestigio no del INE como institución, sino de la plaga obradorista que tiene secuestrado el órgano, donde Taddei torció el reglamento interno para colocar a discreción a sus contratistas.