
El asunto del Mini – Súper de la Fiscalía Zona Centro levantó indignación y falsa sorpresa en la institución, además de nuevos informantes quienes confirman que no solo es tiendita, sino Mini – Farmacia y… según los más venenosos, algo más al grado, que el mote in english de drugstore, le quedaría bien.
Resulta que a 15 metros del área de detenciones, en el edificio de la 27 y Teófilo Borunda, está el área de farmacia, donde personal se encarga de medicar a las y los detenidos, quién sabe si bajo algún criterio médico o de conocimiento mínimo farmacológico.
Y sí, vacunan a la gente que le lleva a los detenidos desde una aspirina o algún medicamento de consumo bajo prescripción médica, con el típico descorche, pero si ahí se lo venden, el pujante negocio se activa al doble, porque aparte a muchos desde la detención ya les están recetando, pero una dotación de bachones, ganchos al hígado y llaves mal aplicadas. De las aduanas del Cereso luego hablamos, porque esa es otra historia.

Los dolientes de la no escrita Ley Sheinbaum, que establece una prohibición moral pero todavía no legal hacia el nepotismo, son varios, que pudieran aferrarse a su oportunidad política y romper con la Presidenta con A, o bien, apechugar.
Uno de ellos es el diputado federal, Alejandro Pérez Cuellar, quien aspira a la presidencia municipal de Ciudad Juárez, a suplir a su carnal o bien, a una senaduría dentro de algunos años; aquí el punto es que para el 2027 la prohibición antinepotismo es moral, y si su carnal llega a Gober, para el 2030 la prohibición ya sería legal.
Alex, como lo conocen sus amigos cercanos, hace su carrera en el Partido Verde, aliado de Morena, y el llamado de Claudia fue a la gente de su partido, con extensión a los aliados, así que bien se podría hacer el occiso, como muchos otros personajes de la mismísima familia Aguilar del PT.

Y ya que andamos por los terrenos de la familia Aguilar, resulta que su representante en el Congreso, América, propone capacitaciones que le aprueba Jucopo, pero ni siquiera asiste a ellas cuando debería ser la primera apuntada y promotora de la asistencia.
Se trata del curso para evitar la violencia y acoso laboral, a la cual solo asistieron de manera presencial las diputadas de Morena Leticia Ortega, Rosana Díaz, Magdalena Rentería, Elizabeth Guzmán y Herminia Gómez, las dos últimas por zoom, y el panista Jorge Soto.
También asistió el jefe de la secretaría administrativa del Congreso, Otto Rodríguez y la organizadora Ivón Salazar. El Congreso seguía de vacaciones, la sesión del pasado martes no duró ni media hora porque bajaron la mayoría de los asuntos. Está de flojera el Legislativo.

Pero bueno, el mensaje que envía América es de total incongruencia y marcarán la seriedad con que a futuro, Jucopo y las fracciones tomen en cuenta sus propuestas.
El que sigue en la boca de todos pero despertando mayor rechazo y repudio, es Javier Corral, primero porque ya comenzaron a materializarse las predicciones de que los chafas camiones chinos que compró en su desafortunado quinquenio para el transporte de la capital, serían un dolor de cabeza.

¿Menso? ¿Corrupto? ¿Menso, corrupto y soberbio? Decídalo usted, lector amable, tomando en cuenta que a los cerebros tomadores de decisiones en el corralato, se les dijo hasta el cansancio que la vida útil de las chatarras chinas a gas, no sería mucha, y que en el mediano plazo podrían ser hasta de peligro para los usuarios.
Una auditoría forense seria, podría dejar muy mal parado al ahora flamante senadorazo de Morena, y a otros caciques del transporte local como El Güero Lozoya, quien en esos tiempos hizo y deshizo con la entonces Coordinadora de Transporte Colectivo (CTC) que administraba el funcionamiento del ViveBús ahora Bowí. La auditoría ya la sugirió Alfredo Chávez desde el Congreso. A ver qué opina el Auditor Héctor Acosta.

Lo cierto es que cada camión Chino costó poco más de millón de pesos en su momento, pero salieron balines, a diferencia de los poderosos Mercedes Torino, los rojos, que despintados y maltratadones por el intenso uso de más de una década, siguen rodando sin mayores molestias más allá del puntual mantenimiento. Corral hizo casi nada, y ese casi nada todavía lo hizo mal.