Chihuahua. – Ramiro A. M. G., «presunto» asaltante del banco HSBC de Plaza Monarca, de la avenida de las Américas, resultó egresado del Tec de Monterrey, y aparte de ser un distinguido miembro de nuestro salón de la fama, parece que también tiene influencias en el Poder Judicial del Estado, pues a pesar de haber sido grabado por las cámaras de la Plataforma Escudo Chihuahua, una jueza le permitió llevar su proceso en libertad.
Se desconocen los motivos por los cuales el chavo fresón habría asaltado el banco, sin embargo se sabe que es chico Tec, dueño de una empresa de materiales que tiene negocios con gobierno, trabajó en la Secretaría de Hacienda del Estado y en la Junta Municipal de Aguas. Aparte de presunto malandro, y empresario, también tiene buenas palancas en gobierno.
Pero algo no cuadra, pues según fuentes de la Fiscalía, su abogado presentó como prueba boletos de pasajes con su nombre por medio de los cuales alegó que no se encontraba en la ciudad el 9 de febrero, cuando se realizó el atraco, sin embargo el vato en su Facebook escribió: “lugar y momento equivocado, es todo…” ¿Pues no que no estaba?
Luego de una investigación en donde siguieron las cámaras del sistema de circuito de la ciudad, el domingo 19 de febrero se dio a conocer la noticia de la detención, que se realizó el sábado por la noche, pero una vez presentado con la jueza María Cristina del Rosario Berjez Cardozo, de esas que cobran como si trabajaran, lo dejó libre por considerarlo una blanca paloma que no sería capaz de escapar. ¿Aplicaría el mismo criterio con algún hijo de vecino del Cerro de la Cruz?
Los Ministerios Públicos de la Fiscalía quedaron como payasos al esmerarse en presentar una carpeta de investigación integrada y que la jueza, María Cristina del Rozario Bérjez Cardozo (Góngora y Góngora) lo dejara libre.
Entonces, Ramiro AMG se habría llevado 40 mil pesos el día del atraco, pesos más pesos menos, y su pickup Ford Ranger color rojo, se encuentra identificada a plenitud por la policía investigadora. A ver si al final no le terminan ofreciendo disculpas.
Los ricos también lloran.