Sepultando al Estado Mexicano
Todo árbol por su fruto se conoce, versa el proverbio del Maestro, el cual se aplica al actual régimen compuesto de lo más rapaz del sistema político mexicano mezclado con radicales y por qué no decirlo, gente pensante de izquierda (aunque sean los menos), quienes poco a poco sepultan al Estado Mexicano.

Ejemplo de la fractura al Estado de Derecho es el asesinato del presidente municipal de Uruapan, Michoacán, el ahora mítico Carlos Manzo, cuyo nombre ya sonaba para gobernador de Michoacán y hasta para presidenciable nacional por la simpatía que generaba entre la opinión pública por su combate decidido y frontal contra el crimen organizado, es decir, por hacer el trabajo de la Federación, el trabajo que nomás no quiere hacer la federación.
Van 10 alcaldes asesinados desde Claudia

El 6 de octubre de 2024 el alcalde de Chilpancingo fue asesinado y decapitado cinco días después de tomar protesta, su cabeza a pareció en calles céntricas de dicha urbe en el toldo de una camioneta.
El 14 de octubre de 2024 Román Ruiz Bohórquez, presidente municipal de Candelaria Loxicha, Oaxaca, fue asesinado a puñaladas al exterior de su domicilio.
El 15 de diciembre de 2024 el alcalde de Tancanhuitz, San Luis Potosí, fue ejecutado en la carretera Ciudad Valles – Tamazunchale, junto a su secretario particular y dos escoltas.
El 15 de mayo el alcalde de Santiago Amoltepec, Oaxaca, Mario Hernández García, murió en una emboscada en carretera.
El 2 de junio Isaías Rojas Ramírez, alcalde de Metlatónoc, Guerrero, murió víctima de un supuesto asalto en carretera ocurrido el 27 de mayo, aunque los hechos no han sido clarificados.
El 5 de junio, Salvador Bastida García, alcalde de Tacámbaro Michoacán, fue asesinado junto con su escolta cuando iba en camino a un evento público.
El 15 de junio la alcaldesa de San Mateo Piñas, Oaxaca, Lilia Gema García Soto, fue asesinada por hombres armados que irrumpieron al interior de su oficina.

El 17 de junio la presidenta municipal de Tepalcatepec, Michoacán, Marta Laura Mendoza fue asesinada a tiros afuera de su domicilio.
El 20 de octubre el alcalde de Pisaflores, Hidalgo, Miguel Bahena Solórzano, fue asesinado a tiros afuera de su domicilio.

El 1 de noviembre el presidente municipal de Uruapan, Michoacán, fue asesinado por un pistolero solitario cuando encabezaba un evento de día de muertos.
Otros casos en Michoacán
Durante la recta final del sexenio de López Obrador también hay casos de alcaldías michoacanas golpeadas por la violencia hacia sus cabezas:
El 7 de febrero de 2022, Enrique Velázquez, Alcalde de Contepec, fue encontrado muerto en la comunidad de El Jacal. Presentaba heridas de arma de fuego.

El 10 de marzo de 2022 el alcalde del municipio de Aguililla, Arturo Valencia, fue asesinado a tiros cerca de una cancha de fútbol en su demarcación.
El 30 de marzo de 2022, el alcalde de Churumuco, Guillermo Torres, fue asesinado a tiros cuando cenaba con su familia en un restaurante de nombre El Infierno.
El 3 de junio de 2024, tan solo 24 horas después de las elecciones, la presidenta del municipio de Cotija, Yolanda Sánchez fue asesinada a tiros por un comando armado en calles de la localidad.
Comparativo por sexenios

De acuerdo con el conteo de la organización civil Ciudadanos Observando, Claudia Sheinbaum encabeza, en solo un poco más de un año de gobierno, el promedio de alcaldes en funciones asesinados por sexenio.
Durante el sexenio de Vicente Fox (2000 – 2006), fueron asesinados en México 4 alcaldes, el promedio 0.67 por año.
Durante el sexenio de Felipe Calderón (2006 – 2012), el índice aumentó de manera contundente a 24, en promedio por año 5.17 alcaldes ultimados.
Con Peña Nieto (2012 – 2018) el índice incrementó aún más, 39 que en seis años representan un promedio de 6.5 por año.
En el sexenio de López Obrador (2018 – 2024) ocurrieron 17 asesinatos de alcaldes que en total promedian 2.83 por año.
Sheinbaum (2024 – ) en un año lleva diez y por lo tanto su promedio es diez por año, y con ella el índice aumenta de manera aún más dramática y a ese ritmo terminaría con 60 al finalizar su sexenio, aunque es dicho esto dentro de terreno especulativo.
Independiente de la narrativa de que fue culpa de Calderón, de Porfirio, de los virreyes, de los tlatoanis… menos de ella, Sheinbaum enfrenta una crisis de seguridad que deriva en una crisis social en todo el país, producto de la romántica ocurrencia de «abrazos no balazos» e independiente también de los burdos intentos por desviar la atención, como el espontáneo amoroso acosador, la sociedad pasa factura a la Federación.

México es un charco de sangre y el Estado Mexicano está más débil que nunca, entregado al crimen por pactos previos, mientras que a pesar de que el sexenio de mayores índices históricos de violencia fue el de AMLO, el de Claudia podría superarlo en los tristes índices que intentan maquillar a toda costa, aunque la percepción social basada en hechos presente a una sociedad harta de vivir sometida por el crimen organizado.