Una usuaria del IMSS identificada como Diana Holguín, publicó en redes sociales su última experiencia como usuaria derechohabiente interna, advirtiendo que las deplorables condiciones en las que funciona la institución, ponen en riesgo no solo la dignidad de los pacientes y sus familias, sino que también está en riesgo la vida.

La derechohabiente grabó un video en donde se puede observar camillas con personas convalecientes en pasillos, y otras en sillas de ruedas esperando la atención, sin contar con las personas que esperan atención en las diferentes salas por la falta de personal, espacio y recursos.

La paciente inconforme aseguró que por alzar la voz ante las deficientes condiciones, ni siquiera le daban comida, “nunca alcanzaba”, y traer comida de afuera representaba un potencial conflicto con los guardias, que dificultaban el ingreso de alimento, como si el cuerpo no necesitara de nutrientes para la recuperación y supervivencia.

Mientras la gente que con su esfuerzo aporta sus cuotas para el seguro tiene que pasar las de Caín, por la falta de atención digna, medicamentos, voluntad y espacio, la institución sigue en saqueo permanente por sus directivos y burocracia dorada de puestos puestos clave. De un nuevo hospital par Chihuahua solo existen promesas y buenas intenciones que nomás no llegan a concretarse.

El video y texto íntegro de la denuncia es el siguiente:
«Cuando un hospital opera como lo hace el IMSS desde hace tanto, no solo se vulnera la dignidad de los pacientes y sus familias: se pone en riesgo su vida.
No se trata de señalar al personal médico y de enfermería, muchos (no todos) se portan super bonito y hacen lo que pueden con lo poco que tienen, que realmente es muuuuuy poco. La responsabilidad real es de quienes administran, supervisan y deciden en el sistema de salud. Cuatro días estuve en urgencias y fui testigo y afectada de la crisis que se vive, este video fue cuando estaba más ‘tranquilo’.
Vi tantas cosas pero ni para que entrar en detalles, lo que ya sabemos; personas esperando días en la sala de espera para ser atendidas, sobrecupo extremo, pacientes en sillas por días y días o en camillas a lo largo de todos los pasillos, amontonados, sin médicos o enfermeros asignados a pesar de ya estar ‘adentro’, equipos médicos indispensables fuera de servicio, escasez de medicamentos, insumos y material básico, incluso de alimentos para los pacientes por lo que varios familiares tienen que ir a comprar comida para sus enfermos a petición del propio personal, y luego tienen que deshacerse de ella enfrentándose a malos tratos por parte del personal de seguridad.
Reconozco el esfuerzo de quienes sí muestran empatía y vocación, pero también es necesario hablar de la falta de humanidad y sensibilidad que, en algunos casos, agrava el dolor de las familias.
A mi me dieron de alta y la tomografía que tenían que subrogarme porque el equipo estaba descompuesto, jamás llegó, hoy me la realicé teniendo que endrogarnos, y aunque no entendí muy bien, necesito más revisiones, así que aquí vienen posiblemente más gastos, como si no se pagara ya para tener seguro.
¿Cuántas emergencias más tienen que agravarse por falta de camas, estudios o personal?
¿Cuántas personas mas tienen que darse de alta solas, teniendo que decidir entre el riesgo de irse y el de quedarse sin recibir atención?
¿Cuántas vidas más deben estar en riesgo o perderse para que las autoridades actúen?»
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