Duarte, Garfio y Esparza… ¿El Robo – Tanero 2 Aguas

Las personas que por algún tiempo prolongado estuvieron acostumbrados al foco mediático y de opinión pública, sabe que la gente quiere chirinola, la raza quiere carnita de comentario y lecturas. La foto de César Duarte, Javier Garfio y Jesús Manuel Esparza, comenzó a correr como pólvora en grupos y redes.

El buen Juan Enrique López publicó la imagen en su cuenta de Facebook, porque al «lengua de hacha» le encanta alborotar a la gallera;  el ex gobernador parralense, el expresidente municipal ballezano de la capital del Estado y el también parralense Esparza, disfrutan de las mieles que dejaron años de polémica administración pública, y de la libertad que les permiten ahora los excesos de Javier Corral, ahora morenista que persiguió la corrupción del duartismo con aires de psicópata de la Gestapo.

El título del breve artículo de opinión, obedece a comentarios ingeniosos en redes sociales, con referencia al lugar que albergó la reunión en donde también estuvieron César Dajlala (junior ex presidente de Parral), Víctor Juárez, Alejandro Parra y el célebre empresario Eduardo Almeida, famoso por casi descontar a Javier Corral el pasado 20 de marzo en el Aeropuerto.

El punto del comentario es que muchos siguen recordando a César Duarte y a sus duartistas por sus sus excesos, mientras otros recurren a la apologética basando su argumento en que se trató del último aparato de gobierno que sí generó obra y derrama económica en el estado, tema de mesa en navidades y barra en la cantina, pero nunca con la señora y menos si es chaira purista del rito obradorista.

La foto del momento recorre los pasillos del morbo chihuahuita, galopa como campeona, mientras que en la palestra pública algunos insisten en mencionar las escuelas, universidades, caminos, sistemas de transporte, obras emblemáticas en todo el estado, el orden, la gobernabilidad y hasta la chin… lluvia que se daba en los tiempos de oro del duartismo, mientras los detractores cuestionan: ¿A qué costo? La mejor opinión la tendrá usted, querido lector, o no, pero ¿Quiénes somos nosotros para contradecirla?

Corral dejó muy alto el rasero de holgazanería, incompetencia, abusos… y ahora para salvar el pellejo, comulga en Morena con priistas peores que Duarte, mientras que el susodicho pareciera un ángel en comparación a las tranzas que le atribuyen a los morenista Andy Junior, a Ignacio Ovalle responsable del fraude de Segalmex o a la zacatecana gobernadora de Veracruz (a punta de billetazo y acarreo) Rocío Nahle, cuya empresa del esposo ha obtenido jugosos contratos directos en obras de grosero sobrecosto como Dos Bocas, la refinería que o refina.

A fin de cuentas, Duarte anda libre y Corral prófugo de Chihuahua. Lo que son las cosas.